Tengo en casa rinconcitos, repartidos por varias habitaciones, con recuerdos de ese pedacito de cielo que compartimos durante cinco días al año. A ellos recurro cuando la nostalgia me alcanza, cuando me puede el aburrimiento, cuando sucumbo a la tristeza o cuando el desánimo aparece. Pero también recurro a ellos para recordarme la suerte que tengo.
Estos rinconcitos son como pequeños altares, sencillos, que sólo tienen un valor sentimental, pero que siempre tienen el poder de arrancarme una sonrisa. Frasquitos con arenas de colores, botecitos con especias, un sombrero multiusos, una linterna sexual, un calendario azofaifo, una alfombrilla Tombouctou, una rosa del desierto, una tetera convers, un juego de vasos de té de color azul, un libro de fotos de Túnez, incienso con olor a menta, un diario del viaje 06, el farfullario, una cajita de cedro, pañuelos y un arsenal de abalorios son, entre otros, algunos de estos tesoros.
Sé que todas vosostras tenéis rinconcitos iguales en vuestra casa o en vuestro sitio de trabajo. Y que incluso, a veces, tenéis que recurrir al remedio extremo de nuestras colecciones de fotos y videos para recobrar fuerzas...
Hay que proteger estos altares del aire acondicionado. Recuerdas-te.
Un rinconcito lleno de muchos besitos.
Fatima-PilarEl próximo fin de semana hay un festival de música y actividades que se llama "Las noches del Ramadán", ¿alguien se apunta?. Podéis mirar las actividades y horarios en:



