viernes, 11 de julio de 2014

HORAS...

 

Cuando eres un niño no te paras a pensar porque las cosas te hacen disfrutar,
las buscas, las vives y ya está. En esos momentos el tiempo se acorta y se alarga a la vez, como un chiclé bazoka y eres capaz de dejar que penetren en ti los sonidos, los colores, el aire... la vida.
Pero te vas haciendo mayor...
El impetú de la adolescencia te lleva a otro nivel de intensidad y los amores, los temores y algunas decisiones a veces no te dejan disfrutar y otras disfrutas demasiado... todo está distorsionado.
Con la juventud viene cierta calma y algo de sentido común (demasiado sobrevalorado). La previsión se apodera de nosotras y perdemos algo de improvisación. Salimos de nosotras mismas para ser madres, esposas, compañeras de trabajo, amas de casa,... y el control entra en nuestra vida par instalarse en ella, dejando hueco solamente a pequeñas locuras esporádicas. Disfrutas de las pequeñas cosas (viajes, festivales, celebraciones...) pero siempre se impone un pedazo de razón.
Y llega la madurez... Y vas recuperando tu ser, tu tiempo... Y a veces se convierte en una etapa más tranquila y más plana, la sensatez es una droga dura y cuesta dejarla ...
A no ser que por tu camino te encuentres (bendita sea la coincidencia) unas locas que sean capaces de soñar contigo y convertir esos sueños en realidad. Y que llegue un momento que esas locas sean imprescindibles para ti y que viajar con ellas sea rozar la niñez durante 8 días, dejándote penetrar por los sonidos, los colores, el aire, la vida...
Mis locas y yo nos vamos de viaje mañana y sólo queda un día... perdón unas horas.
Que lo sepa todo el mundo.
Besitos de niñez.
Fátima-Pilar


2 comentarios:

wanda dijo...

Perder la cabeza por unos días, para soportar su peso durante el invierno frío y demasiado realista.
Llenado del tanque de la sinrazón, para sobrellevar la gris realidad del largo invierno.
Fotos de momentos, videos de locuras, palabras de nuestro farfullario..para recordar durante un largo invierno...
Gasolina para el alma.
Pimu, peró aixó ja ho sabeu

Anónimo dijo...

Si realmente estos viajes son nuestra vuelta a la esencia de la infancia. Es un regreso, pero con la ventaja de volver a disfrutarla ahora sí, con una sabiduria adquirida a través de conocimientos y vivencias.
Vamos que es la ostia i algú ho habia de dir!

Fàtima Conchi